Tips Para Evitar Las Gripes Propias En Este Tiempo

Tips Para Evitar Las Gripes Propias En Este Tiempo

Conviene acordarse de unos cuantos trucos para protegernos del frío, tanto en casa como en el trabajo o por la calle. Dormir bien, beber bastante y comer adecuadamente son, con seguridad, los mejores consejos, pero hay más que desconocemos y que pueden marcar la diferencia entre un leve resfriado o sufrir un trancazo que nos deje machacaditos durante semanas. Aquí recogemos unos cuantos.

1-La buena costumbre de las tres capas

En muchas ocasiones tendemos a comprarnos un gran abrigo de plumas para protegernos del calor, pensando que es la mejor manera de aislarnos del frío. Sin embargo, resulta más útil (y cómodo) imitar a una cebolla, es decir, vestirnos con distintas capas que además nos permitirán un mayor número de posibilidades térmicas cuando entremos a una estancia. Es lo que en montañismo se conoce como la teoría de las tres capas, que indica que se deben combinar tres niveles de protección, con el objetivo de evitar sufrir un calor excesivo y cargar con una prenda pesada. Cada capa tiene diferentes funciones (secar nuestro sudor, aislarnos térmicamente, protegernos de la lluvia), un principio que podemos aplicar a nuestro día a día.

Utilizamos la mano derecha para agarrarnos a la barra del autobús, coger el teléfono móvil o manejar el dinero con el que vamos a pagar: está sucia

2-Come con la mano izquierda

Parece una excentricidad, pero es un consejo aportado por la doctora Lisa Ackerly de la Real Sociedad de Salud Pública inglesa en un artículo de ‘The Daily Mail’. Su lógica es aplastante: puesto que a lo largo del día estrechamos un gran número de manos (derechas), estamos expuestos a que nos peguen bacterias y otros agentes de enfermedades. Además, utilizamos dicha extremidad para agarrarnos a la barra del autobús, coger el teléfono móvil o manejar el dinero con el que vamos a pagar. Una buena razón por la que deberíamos decantarnos por la mano izquierda para llevarnos el alimento a la boca.

3-Aprende a taparte

Tan fácil como llegar a un lado de la cama, retirar las sábanas, meterse dentro de ella y cubrirse, ¿verdad? Nada de eso. Si de verdad queremos que la ropa de cama nos proteja, debemos recordar los siguientes consejos: utiliza diversas sábanas para poder graduar el calor que sientes, de igual manera que hemos hecho con la ropa; protege tus pies, que son la parte más vulnerable al frío, antes de meternos en la cama con una mantita y una vez dentro con calcetines; y recuerda siempre que las sábanas más delgadas deben estar más cerca de tu cuerpo y las más gordas, en las capas superiores. Eso sí, no te pases, porque si hace demasiado calor no podrás dormir.

4-Recárgate de vitamina D

Nuestro cuerpo produce vitamina D cuando nos encontramos expuestos al sol, necesaria para absorber el calcio y el fósforo. El problema es que en otoño no sólo el cielo está más encapotado, sino que hay menos horas de luz. ¿Qué podemos hacer al respecto? Buscar nuestra vitamina D en alimentos como los pescados grasos (atún o salmón), los champiñones, el queso o el hígado de res, por ejemplo. Un exceso de vitamina D es peligroso, pero raramente nos ocurrirá si nos alimentamos con cabeza.

5-Cuidado con excederse con el alcohol

Es tentador refugiarnos del frío en el alcohol, puesto que uno de sus primeros efectos es darnos calor, especialmente en nuestra piel. Sin embargo, debemos recordar que es un compuesto vasodilatador, lo cual quiere decir que al ensanchar nuestra venas y vaciar de sangre nuestros órganos internos a la larga terminará dándonos más frío del que ya teníamos. Ello por no mencionar que las bebidas alcohólicas son deshidratadoras, es decir, que pueden debilitar nuestro sistema inmunitario.

6-Cierra puertas y baja persianas

Nuestro enemigo está en casa, especialmente si hemos pasado toda la jornada laboral lejos de nuestro hogar y al volver nos encontramos con las estancias heladitas y el sol oculto. Para evitar que ello ocurra un buen truco es dejar abiertas las persianas y las cortinas durante las horas de luz, pero bajarlas y cerrarlas cuando llega la noche, para evitar que el calor se vaya. Si tienes ventiladores, recurre al modo invernal del que probablemente disponen y que evitará que el aire caliente se estanque en el techo.

7-Pestañea más a menudo

Probablemente nos sentiremos un tanto estúpidos si, en mitad de nuestra jornada laboral, miramos a un punto fijo y nos ponemos a pestañear como si el mundo se fuese a acabar. Cuando el frío se hace inaguantable, la humedad disminuye, lo que provoca que nuestros ojos se sequen y por extensión se irriten, algo a lo que tampoco ayuda trabajar todo el día con ordenadores. Al pestañear, conseguimos que nuestros ojos se hidraten, activando la producción del lagrimal. Por lo general no necesitamos pensar en ello para hacerlo, pero conviene recordarlo cuando nos quedamos con la mirada fija en la pantalla de nuestro dispositivo.

El sexo puede venirnos bien, pero siempre y cuando lo hagamos menos de tres veces por semana

8-Come más chocolate

Aparte de estar buenísimo, es un alimento que nos ayuda a sentirnos mejor si nos hemos constipado. Según una investigación realizada por médicos del Servicio de Salud Británico, el chocolate nos ayuda a curar la tos gracias a un componente químico conocido como teobromina. ¿La dosis ideal? Dos veces al día durante 14 días. Y si no funciona, no pasa nada: quizá cojamos un poco de peso pero que nos quiten lo bailao.

 

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