El tiempo está cambiando, se nos va apagando el verano y las temperaturas sufren cambios sustanciales en unas horas del mismo día. Esto conlleva a que podamos resfriarnos de pasar del calor al frío o viceversa.
El dolor de garganta suele ser el primer síntoma de que hemos cogido un buen resfriado, aunque también puede serlo de otras dolencias más preocupantes, por lo que si la fiebre empieza o empezamos a sentir molestias en las articulaciones, debemos acudir al médico. Hasta entonces, podemos intentar atajar la enfermedad por nuestra propia cuenta, y seguir alguno de los consejos que expondré a continuación, que aliviará los síntomas y nos ayudará a seguir adelante en nuestro día a día. La mejor y probablemente única receta infalible es un poco de descanso hasta que nos encontremos bien, pero si no podemos permitirnos faltar al trabajo, a clase o dejar de lado nuestras obligaciones diarias, podemos probar con lo siguiente:
Hacer gárgaras
Un remedio clásico pero realmente útil (e incluso, corroborado por un estudio publicado por el American Journal of Preventive Medicine). Hacer gárgaras varias veces al día con agua tibia con sal permite que esta absorba el agua de las células de la membrana mucosa, que se encuentran inflamadas durante el catarro. La cantidad recomendada es la de media cucharada de sal por cada vaso de agua; si el sabor es desagradable, podemos recurrir a la miel, otro alimento beneficioso para la garganta.
Chupar caramelos
Aunque existen muchos caramelos que podemos comprar en las farmacias y que tienen la misión de aliviar los síntomas del catarro, cualquier pastilla o alimento destinado a ser chupado puede paliar el dolor, especialmente aquellos que contengan ingredientes refrescantes como el eucalipto o la menta. La razón es que los caramelos estimulan la producción de saliva, que contribuye a aliviar el dolor de la garganta al tragarse.
Bebe líquidos
Hay dos razones por las que la botella de agua se convierte en nuestro mejor aliado durante un constipado. Por una parte, nos ayuda a hidratarnos, algo esencial si queremos que la enfermedad desaparezca cuanto antes (por la misma razón, deberíamos prescindir de bebidas deshidratantes o diuréticas como el café o el alcohol). Por otra, los líquidos humedecen las membranas mucosas, por lo que la sensación de dolor desciende sensiblemente, especialmente en el caso de las bebidas calientes.
Toma una cucharada de miel
La miel es un excelente antiséptico, es decir, ayuda a combatir las enfermedades infecciosas destruyendo los microbios que las causan. Además, contribuye a eliminar la tos, por lo que tomar una o dos cucharadas lentamente, dejando que la miel repose en la parte posterior de nuestra boca, puede ser una importante defensa contra el dolor de garganta. Debemos tener presente, no obstante, que los niños menores de un año no pueden tomar dicho alimento, puesto que puede estar contaminado con la bacteria Clostridium botulinum que provoca la aparición de botulismo entre los bebés.
Toma una sopa de pollo
Cualquier caldo caliente es beneficioso para tu garganta, pero los médicos recomiendan particularmente la sopa de pollo, así como la de vegetales o la de carne de vaca, al mismo tiempo que desaconsejan la de tomate, excesivamente ácida, o las que contienen lácteos, que aumentan la producción de mucosidad. La sopa caliente proporcionará alivio a las gargantas doloridas y una buena cantidad de sodio a nuestro organismo.
Ponte una compresa caliente en la garganta
La sabiduría popular señala que las prendas de seda en la garganta pueden aliviar el dolor en la misma. Sin ir tan lejos, unos buenos paños calientes pueden mejorar la circulación en la garganta y a que esta pierda parte de su inflamación. Es fácil y sencillo: basta con humedecer un trapo con agua calentito, escurrirlo y colocarlo sobre nuestra garganta para que empiece a funcionar. El calor ensancha los vasos sanguíneos y ayuda a la relajación de los músculos.